Las clínicas chilenas enfrentan desafíos cruciales en el ámbito laboral y tecnológico. ¿Cómo fortalecen a sus equipos, se adaptan a la transformación digital y gestionan las exigencias del cuidado de la salud? Descubre las claves detrás de sus estrategias innovadoras para superar los retos del sector.
La gestión de personas en el sector de la salud enfrenta desafíos particulares, como la alta demanda de servicios, el desgaste emocional y físico de los equipos, y la necesidad constante de actualización profesional. En este contexto, diversas clínicas en Chile han desarrollado estrategias innovadoras para mejorar el bienestar y el desempeño de sus colaboradores, lo que a su vez impacta positivamente en la calidad de atención a los pacientes.
Catalina Rivera, gerente de personas de Clínica Dávila, destaca la importancia de garantizar condiciones laborales adecuadas, especialmente en un entorno tan exigente como el de la salud. “Una de las mejores prácticas es tener la dotación correcta, asegurando que las personas puedan realizar su trabajo con los recursos y el tiempo necesarios”, señala. Además, resalta la relevancia de las actividades de bienestar que integren a las familias de los colaboradores, junto con la formación constante, dada la naturaleza dinámica de los avances en salud.
Por su parte, Rodrigo Avendaño Andrade, director de personas de Clínica Universidad de los Andes, enfatiza la formación continua como una práctica esencial. “Contamos con programas articulados de formación y becas de especialización, lo que refuerza la excelencia clínica y el espíritu de servicio”, comenta. Asimismo, menciona el fortalecimiento del propósito organizacional, el cual se trabaja en talleres y jornadas de reflexión que permiten al personal recordar la trascendencia de su labor asistencial.
Desafíos y oportunidades
La transformación del trabajo en el ámbito de la salud presenta retos complejos, desde la implementación de normativas como la reducción de la jornada laboral hasta la incorporación de tecnologías avanzadas. Según Catalina Rivera, uno de los principales desafíos radica en la adaptación de las organizaciones de salud a las nuevas dinámicas laborales. “Estamos más atrasados que otras industrias, lo que requiere mesas de trabajo tripartitas para encontrar soluciones conjuntas y equilibradas”, explica.
En tanto, Rodrigo Avendaño Andrade subraya la necesidad de combinar eficiencia y compasión en los servicios de salud. “El futuro del trabajo con inteligencia artificial nos llevará a destinar las capacidades humanas a los puntos que generan más valor, como el trato digno y la atención personalizada”, afirma. Además, resalta que el sector debe reforzar competencias en metodologías ágiles y gestión de procesos para enfrentar los cambios de manera efectiva.
Calidad de vida y bienestar
Las políticas de bienestar y calidad de vida en el sector salud buscan abordar integralmente las necesidades de los colaboradores, desde la prevención de enfermedades hasta el cuidado de su salud mental. En Clínica Dávila, se han implementado espacios de descanso adecuados, actividades deportivas, talleres recreativos y programas de salud mental con psicólogos internos. “La salud mental ya se tomó la agenda y va a seguir siendo prioritaria”, sostiene Rivera.
En Clínica Universidad de los Andes, las prácticas incluyen beneficios permanentes de salud emocional y formación en primeros auxilios psicológicos. “Hemos adelantado la reducción de la jornada laboral y reforzado la seguridad psicológica mediante iniciativas como la Ley Karin, que promueve entornos laborales respetuosos”, detalla Avendaño Andrade.
Por otro lado, Diego Peró, gerente corporativo legal y de personas de Bupa Chile, destaca los programas integrales que combinan bienestar físico y mental con iniciativas de seguridad laboral. “Nos enfocamos en gestionar acciones que promuevan estilos de vida saludables, fomenten la colaboración y respondan a las necesidades de nuestros colaboradores”, menciona. Asimismo, resalta la importancia de involucrar a los equipos desde el inicio en los procesos de transformación para reducir la resistencia al cambio.
En Clínica Alemana, Patricia Muñoz, gerente de personas, explica que las iniciativas de bienestar están estructuradas en tres pilares: prevención de enfermedades, equilibrio entre vida laboral y personal, y diversidad e inclusión. “Contamos con programas que incluyen desde chequeos médicos y apoyo psicológico hasta actividades deportivas y becas de estudio para los hijos de los colaboradores”, explica. Además, subraya el impacto positivo de la gestión del clima y los programas de reconocimiento, los cuales fortalecen el sentido de pertenencia y motivación entre los equipos.
Cultura de innovación y trabajo multidisciplinario
Las clínicas entrevistadas coinciden en que el sector salud debe avanzar hacia una mayor integración de tecnologías, prácticas de bienestar y estrategias colaborativas para enfrentar los desafíos actuales. En palabras de Patricia Muñoz, “es clave promover una cultura de innovación y trabajo multidisciplinario para cumplir con el propósito de hacer posible una mejor salud”. En tanto, Diego Peró resalta que las transformaciones deben centrarse tanto en la experiencia del paciente como en el bienestar de los equipos de trabajo, asegurando que ambos factores se potencian mutuamente.
Lectura de portada: Patricia Muñoz, gerente de personas de Clínica Alemana, Rodrigo Avendaño Andrade, director de personas de Clínica Universidad de los Andes, Catalina Rivera, gerente de personas de Clínica Dávila y Diego Peró, gerente corporativo legal y de personas de Bupa Chile.