Ley Karin: Desafíos de la (des) in-formación

José Tomás Freire alerta sobre los riesgos de la «des-información» respecto a la Ley Karin: muchas denuncias en el sistema no se ajustan a la norma por desconocimiento o mala formación. Advierte que relatar e informar, no es lo mismo que capacitar y comunicar: solo la formación efectiva permitirá transformar la cultura organizacional y evitar el desgaste del clima laboral.

Por José Tomás Freire, Psicólogo, Consultor Organizacional. Director Human Insight Consulting. Hace algunas semanas, las declaraciones del ex ministro Gerardo Varela (abogado) en una radio nacional sobre la Ley Karin, dan cuenta de un problema y son más bien síntomas de los desafíos que presentan las organizaciones: La desinformación y la formación de los colaboradores, líderes y directivos. Cito: “Yo creo que hay que recuperar el sentido de la autoridad. El carabinero en la calle, el profesor en la sala de clases, el jefe en la oficina (…) Los malos casos de mala ley, dentro de la ley Karin; hoy día la diferencia entre corregir un subordinado y que él se considere menoscabado, hace que me renuncie (…) La mejor defensa para el maltrato es una economía dinámica, donde si a mí no me gusta donde estoy, me voy. Claro, me tratan mal, me fui”. El desconocimiento de la ley y las consecuencias de la desinformación e insuficiencias en la formación, se pueden identificar en el balance que realizó la dirección del trabajo sobre la ley y la tasa de rechazo (1). Donde, de un total de 21.864 denuncias, solamente el 42% fueron clasificadas como Ley Karin. El resto, fueron desestimadas por distintas razones, las principales:
  • Falta de antecedentes mínimos en la denuncia.
  • Por el relato no da cuenta de una vulneración de derechos.
  • Por estar terminada la relación laboral.
  • Vulneración a derechos fundamentales distintas a Ley Karin.
Reforzando lo anterior, el informe de Mutual de Seguridad y CUT sobre el Convenio 190 y Ley Karin (2) señala como problemática la brecha existente en capacitación efectiva sobre esta materia. Señalando este déficit como un obstáculo significativo en la implementación de la normativa. De acuerdo a los antecedentes que nos entregan ambos reportes, es preciso reflexionar sobre las instancias de formación que se están realizando en nuestra organizaciones y la calidad de éstas. Las capacitaciones son una estrategia que nos permite combatir la desinformación y el alza en denuncias que no proceden, que terminan finalmente impactando en el clima laboral. Es en estas instancias formativas que es importante señalar claramente los alcances, pero también los límites de los conceptos propuestos en la legislación. Considerando que relatar e informar, no es lo mismo que capacitar y comunicar. Es necesario “formar para transformar” e ir desarrollando criterio en los miembros de las organizaciones y sus directivos. Las palabras tejidas en esta columna son el eco singular del autor, sin ataduras ni corsés editoriales. Aquí, la responsabilidad recae en quien escribe, no en las creencias de RH Management
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