Farmoquímica del Pacífico refuerza su cultura con Rodrigo Salazar Araya como nuevo gerente de personas

Con más de dos décadas de experiencia en recursos humanos, Rodrigo Salazar asumió en abril como gerente de personas en Farmoquímica del Pacífico, laboratorio con casi dos siglos de historia. Su desafío será potenciar la cultura organizacional con foco en la confianza, el aprendizaje y el desarrollo continuo.

En abril de este año, Rodrigo Salazar Araya se integró como gerente de personas en Farmoquímica del Pacífico (FQP), el laboratorio farmacéutico con mayor trayectoria en Chile. Con más de 190 años de historia, la compañía está enfocada en entregar soluciones de salud accesibles y diferenciadas, y actualmente cuenta con un equipo de 75 colaboradores.

El arribo de Salazar responde a una apuesta por fortalecer la cultura organizacional de la empresa, desarrollando capacidades que impacten tanto en la experiencia interna como en la propuesta de valor hacia pacientes y comunidades. Con un recorrido profesional en diversas industrias y roles ligados a la gestión de personas, Salazar ve este movimiento como una oportunidad de aportar desde la convicción que lo ha guiado durante toda su carrera: poner a las personas en el centro.

“Creo firmemente que el éxito de cualquier estrategia de negocios es posible si se pone a las personas primero. El resto —como la tecnología o la infraestructura— se puede comprar. Esta convicción es también mi propósito profesional”, afirma.

Un propósito que se cruza con la misión de FQP

Motivado por conocer una nueva industria, Salazar considera que su llegada al sector farmacéutico es una oportunidad para aprender e integrar su experiencia en un entorno de alta responsabilidad social. “Farmoquímica del Pacífico me abrió la posibilidad de poner al servicio de su estrategia los conocimientos que he desarrollado en estos años y sumarme a un equipo que ya tiene mucho terreno avanzado en confianza y compromiso”, comenta.

El desafío principal, según explica, está en acompañar y potenciar una cultura organizacional que ya sitúa a los pacientes en el centro. A través del aprendizaje continuo, la mejora de procesos y una gestión centrada en las personas, su objetivo es reforzar el vínculo entre propósito y práctica cotidiana. “La confianza es un eje de nuestro actuar, tanto dentro de la organización como con nuestros stakeholders. Pero no se da por sentada: es un trabajo diario y evolutivo”, concluye.

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